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El Valencia y el Real Madrid se comportan como dos equipos en alza, capaces de aprovechar cualquier despiste del Barcelona y así lo hicieron en la primera oportunidad que se les presentó. El Barça, mientras tanto, volvió a desesperarse con el At. Madrid que le hizo bajar de la cómoda nube en la que se había instalado. Esta es una conclusión a la que se llega, tras la última jornada de liga.

El equipo de Quique Sánchez observa ya al Barça en el horizonte de los nueve puntos, una distancia que dentro de unos días podría reducir, si obtuviese, precisamente, frente al combinado catalán, la victoria. Por lo tanto estamos viviendo una semana donde la ilusión y la calculadora vuelven a ser protagonistas.

La liga ha ganado interés. Es más: tanto el Valencia como el Madrid desprenden la imagen de la seguridad. Ambos llevan muchas semanas sumando resultados positivos, sobre todo los valencianistas, mientras el Barcelona puede entrar en crisis debido a sus muchas ausencias y el consiguiente desgaste que se le avecina con el Chelsea.

La trayectoria del Valencia está siendo espectacular. Ha sumado 27 de los últimos 33 puntos en juego y el encuentro del domingo se adivina intenso como mínimo. Se trata de la gran oportunidad que poseen los valencianistas de convertirse, definitivamente, en alternativa. En el pasado, en este tipo de partidos, se combinaron los ingredientes políticos y deportivos. Es de esperar que el buen hacer de todos no perjudique al equipo como sucedió en la pasada eliminatoria de Copa del Rey.

David Villa marcó en A Coruña un espectacular gol. De inmediato las televisiones de todo el mundo lo empezaron a recoger en sus noticiarios. No hay duda. Se trata de un gol para la historia y para el recuerdo. Un gol que en contadas ocasiones se observa y siempre se reserva para quienes marcan la diferencia. Sin embargo, no menos espléndidas fueron sus palabras, a la conclusión del partido: “Si le pego 50 veces no la vuelvo a meter”. Con trabajo y humildad es más fácil alcanzar los objetivos que cuando se emplea como argumento la prepotencia. David Villa se está convirtiendo en un buen punto de referencia para las nuevas generaciones.

Fabio Aurelio, en cambio, puede pasar a ingresar la relación de jugadores no queridos por la afición valencianista. Cada día está más claro que se va. Su ambiguo lenguaje lo delata. Hace bien en defender sus intereses pero no sería descabellado que pensara que el Valencia lo ha mantenido muchas temporadas, en las que le dio y recibió muy poco a cambio, debido, por desgracia, a sus múltiples lesiones. Muchos años esperando que ofrezca, con regularidad, el rendimiento que se le presumía y ahora que empieza a ser rentable toma el camino de alejarse de Mestalla. Cada día resulta más milagroso que el sentimiento se mantenga en el fútbol cuando sólo se piensa en el dinero.
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