Avisar de contenido inadecuado

Más miedo que disgusto J.V.Aleixandre (Levante-Emv)

{
}
La presencia en un equipo de muchos delanteros no siempre se traduce, necesariamente, en más situaciones de gol. En el fútbol actual, las jugadas de ataque se fabrican en el centro del campo, de ahí la atención que los técnicos dedican a esa parcela y el mimo táctico con el que la cuidan. Sin embargo, hay partidos que piden a gritos un rearme de la vanguardia, no sólo con la presencia de más efectivos, sino con la modificación y el reajuste de las maniobras ofensivas. Fue lo que le ocurrió al Valencia en Anoeta. De no ser por los cambios que introdujo Quique S. Flores, su equipo hubiera podido seguir dominando hasta las Fallas sin conseguir marcar. Dirigido desde el centro del campo por Rubén Baraja, que se hartó de mover el balón a un lado y a otro buscando la penetración por las alas, las ofensivas del VCF eran monocordes, reiterativas, planas las más de las veces. En partidos como éste es en los que se echa en falta una genialidad de Aimar, una ruptura, una penetración individual hasta el corazón del área para provocar el gol, su asistencia o el penalti. A falta de estas aportaciones, al final se la tuvo que jugar QSF. Concedió toda la banda derecha a Miguel, sacó a Fabio Aurelio por la izquierda y removió a Mario Regueiro hacia el centro, para apoyar a Villa. Bastó esa mayor presencia en ataque para que la defensa de la Real, que le tenía tomada la medida al VCF, comenzara a titubear y acabara por descomponerse. La primera conclusión positiva que cabe extraer del partido es la fe, la ambición y la autoestima de un equipo que no gusta a ciertos gurús de la critica pero que comienza a transmitir sensaciones muy parecidas a las de los últimos títulos. En realidad, más que desagrado, este VCF, lo que en el fondo les provoca a estos chamanes del periodismo, es miedo. Sus vaticinios, peligran. Su prestigio, decae. Una segunda aportación muy provechosa la proporcionó el bigoleador de la tarde. Regueiro ha ido emergiendo poco a poco y hoy es un fundamental en el esquema de trabajo del equipo; además, como demostró, ve puerta. El peligro de la villadependencia, se esfuma. Y, quienes intentaron darle patadas a Javier Subirats, utilizando el trasero del uruguayo, o el de Miguel, tendrán que inventarse nuevos subterfugios. Aunque ya les van quedando pocos. Porque nunca han aportado argumentos sólidos para sustentar esas diatribas contra el Director Deportivo, más pasionales que racionales. No los hay.
{
}
{
}

Deja tu comentario Más miedo que disgusto J.V.Aleixandre (Levante-Emv)

Identifícate en OboLog, o crea tu blog gratis si aún no estás registrado.

Avatar Tu nombre